Comerciantes afectados

por | Abr 29, 2019

Del bolso de lujo al souvenir, los efectos de la venta ilegal

En muchas ocasiones, paseando por las calles principales del centro de Sevilla, tenemos la sensación de ir recorriendo los pasillos de una galería comercial al aire libre. Ahí, en el suelo, sobre distintos soportes, desde la sábana o un simple plástico, hasta la manta, reposan productos como bolsos, gafas o pañuelos, prendas textiles como camisetas deportivas de equipos de fútbol y camisas, e incluso calzado. También encontramos artículos de ocio y entretenimiento como discos y películas. La venta ilegal, conocida como top manta se reivindica como marca propia -aunque la Oficina Española de Patentes y Marcas OEPM lo haya rechazado-, y sus vendedores, los manteros, defienden que, dentro de sus opciones de trabajo es la actividad menos mala.

Perdidos entre una variada terminología legal: imitaciones, falsificaciones, reproducciones o copias, los consumidores también presentan distintos grados de tolerancia en función de las formas bajo las que se presentan estos productos. Comprar en el top manta, depende de qué, “no es tan grave”.

 

Louis Vuitton, Gucci, Prada o Bimba y Lola, son algunos de los logotipos que podemos reconocer entre estos artículos. Es esta última firma, en pleno auge, una de las más afectadas por el comercio ilegal. Sus piezas más reproducidas “en el suelo”, tanto imitaciones como falsificaciones, son los bolsos y pañuelos. Entramos en una de las tiendas de esta marca española para conocer cómo le afecta este fenómeno, donde extraemos un par de conclusiones de boca de una de sus dependientas: la incapacidad de los consumidores para distinguir entre un artículo auténtico y una imitación y la lucha de la empresa para que se persiga a los fabricantes de las imitaciones y a los responsables que orquestan todo este negocio, en lugar de a los manteros.

Sin embargo, aquí, “nadie trabaja para nadie”. En esta investigación por los entresijos de la venta ilegal, averiguamos que en este “negocio” no existen mafias, los manteros invierten su propio dinero en la mercancía de la que luego extraen beneficios en la calle.

 

Pero no pensemos solo en grandes marcas y en accesorios de lujo, vamos al turismo, bajemos a la industria del souvenir. Cambiamos de escenario y de las calles céntricas nos vamos a los monumentos más turísticos. Plaza de España, hora punta, de un lado los puestos legales de recuerdos: mantones, abanicos, castañuelas… Frente a ellos, sin pudor, manteros con la misma oferta.